32. Lo más arduo, lo más necesario, lo más irrenunciablemente humano: salir al encuentro del otro. Transformarse a sí mismo.
33. Soy una criatura humana llena de limitaciones. Consisto en mis limitaciones. Sé que individualmente nunca alcanzaré cumplimiento: un hombre cabal no sería sino una comunidad de seres humanos libres, donde cada uno completase a los demás y fuese completado por ellos. Semejante comunidad no existe ni -que sepamos- ha existido nunca. Quienes impiden que llegue a formarse son cabales asesinos de la humanidad. (Si me pidiesen motivos para la rebelión, aduciría éste)."
Jorge Riechmann, Un zumbido cercano.
"(...) Dado que el individuo es esa mezcla y ese proceso siempre en curso, dado que la frontera entre lo que está dentro y lo que está fuera evoluciona, por así decirlo, todos los días, a tenor de la batalla que libran sin descanso las individuaciones rivales, y que libran todas juntas contra el resto del mundo, de ella se deduce lo siguiente: lo que está hoy en uno estará mañana en el otro;(...)en suma, hay tantas pasarelas como abismos, tantos mundos compartidos como mundos en guerra o en debate; y en esta experiencia del reparto, en esta evidencia de un conflicto que es siempre también opresión e intercambio, en esta carne de un mundo a la vez común y disputado es donde reside el verdadero desmentido del sentimiento de soledad que imponen las filosofías atomistas(individuales y ególatras*); y ahí radica el único fundamente, ontológico, se entiende, de una política y una ética que arrancan al sujeto de un egoísmo que de lo contrario haría de su singularidad, tan ásperamente conquistada, una cárcel o un sudario(...)"
Bernard-Henri Lévy, (junto a Michel Houellebecq, en un libro conversacional), Enemigos públicos.
*: nota añadida.
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